La conjunción de las almas

Después de que el tiempo se convirtiera en un espejo, dibujando nuestras vidas en una farsa de mil caras, decidí escribirte a una dirección equivocada. No se cuantas vueltas ha dado la tierra sobre su eje desde entonces. Ha debido ser más de una eternidad con todas sus reencarnaciones. Tu cara es una sombra difuminada en mi mente. No encuentro tu sonrisa, ni tu mirada, ni la luz que alumbra el recuerdo. Desesperación es todo lo que siento. El olvido me enfurece, ocultándome la belleza de un pasado fingido en la desnudez del presente.

Tu corazón está preso bajo un yugo de mil candados. Y el mío es un vacío, un agujero sin nada. Tenía todas las llaves para abrir el cofre donde se esconde la conjunción de las almas, pero no me diste tiempo. Atravesé mundos desconocidos, caminé por sendas de otras dimensiones, en busca del genio de la lámpara para pedirle un solo deseo, que nos mostrara la verdad, desnuda y simple, la que guardas bajo las pesadas cadenas, la que no muestras a nadie, la que escondes desde el origen de la consciencia.

El destino, implacable y negro, agitó el karma en el interior de un reloj de arena, reuniendo todo lo vivido, apostando a una sola carta en el tarot de la vida: Salió la muerte invertida. A su lado la torre, el dedo de dios reafirmando confusión y fracaso. Se precipitaron los días contados, se acabó la farsa inventada de imágenes felices, las sonrisas de plástico, la complacencia de un interés referente, los pactos de antemano y el erotismo fingido.

A pesar de todo, sé que no eras responsable, sé que jugabas obligada. No eras consciente de nada. Lo hacías forzada por circunstancias ajenas. No tenías pintada la culpa, porque yacías en vida como un juguete roto. Apretando tu alma, un collar con pinchos, sujeto por cadenas, de las que tiraban con furia sátiros, faunos y lamias. A tu alrededor, como lapas invisibles, rugían cientos de enanos musgosos, xanos, sierpes y demonios caprinos. Un ejército invisible de parásitos del bestiario del averno que vivían chupándote la sangre y la energía en dimensiones paralelas.

Tu vida era una ciénaga llena de sapos malolientes y moscas apestosas. Lo intenté todo, pero no pude o no supe librarte de aquella maldición, ni del hechizo que te impedía verme o sentirme a tu lado. Comprendí que en lo más hondo de aquel corazón maniatado estaba la verdad: una inmensidad de amor y paz escondido en una cárcel de hierro y cadenas. No quise verlo hasta el día de tu partida, cuando ya era tarde.

Ahora, cuando todo ha pasado y lo miro desde la distancia, me aferro a la meditación y al olvido, consciente de la trágica verdad que se oculta en el recuerdo y la tristeza del pasado. Quise dibujar en un agujero vacío, entre el esternón y las costillas, un corazón de papel.. y me vino a la mente tu nombre. Grité lo más alto y fuerte posible, pero no me salieron las palabras. ¡Se apagó la magia! El silencio siguió amordazando el caos y la eternidad sin remedio. La verdad permanece oculta en el fondo de los corazones.

Publicado por H.D. Cooper

Avatar: escritor, creativo, publicista, pintor y bloguero. Nacionalidad: ciudadano de Ubertnia. Objetivo: generar realidad cada atemporal instante. Deseo: ofrecer amor y servicio a todos los seres vivientes. Frase: hoy es un gran día.

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