CaL: Carta VI

Prisión de Sagunto, 3 de julio de 1939

Queridísima y nunca olvidable Libertad, sirva la presente para manifestarte que me encuentro de momento bien salud. El mismo deseo que pido para tu madre, tú y toda la familia. Quiero contarte mi historia de preso empezando desde el 25 al 29 de Abril de 1939. Lo que he visto, las vejaciones y los tormentos que he pasado mientras estuve encarcelado. Para que las generaciones venideras sepan la verdad, sean capaces de restituir nuestra memoria. No la dejen perecer en la oscuridad de los tiempos, bajo la sombra de los tibios y la impunidad de los malvados.

Día 25. Son las cuatro de la tarde. Primer registro en mi casa. Son cuatro individuos y un sargento. También está el nuevo alguacil. Se oye una voz: “¡Registro general!” Me encontraba yo sentado con mi compañera, mi hija y un compañero que casualmente estaba en ese momento con nosotros. Me preguntan: “¡Donde has escondido la pistola!” Les contesté que la había vendido. Me exigieron ver el recibo. Se dirigieron a mí y me registraron. No encontraron nada.

Día 26. Son las cinco de la tarde. Los mismos individuos. Traen una lista. Suben hasta mi domicilio y me llaman por mi nombre: “¡E.P.B.! ¡Traemos una orden de detención contra usted como Presidente del depuesto Consejo Municipal!” Me llevan con ellos a casa de un compañero, al que también detienen. Nos encierran a los dos en un calabozo. Poco a poco van llegando más detenidos. Al final, quedamos encerrados quince compañeros y una compañera.

Después de dos horas de espera, se presenta el Comandante del puesto. Nos van llamando uno a uno a la calle. Una vez allí, nos van atando por parejas. Después de atarnos de dos en dos, nos sujetan a todos a un pedazo grande de cuerda. Cuando están bien seguros de que estamos todos atados, el Comandante pronuncia estas palabras: “Vosotros seguís quedando varios cientos o miles. Si os dejamos libres, entonces volveréis a mandar otra vez.” Después, los agentes de la policía nos conducen de frente sin decirnos a dónde nos llevan. 

Eran las ocho cuando llegamos al pueblo vecino, a las Cuatro Calles, donde estaba la Comandancia. Después de esperar cerca de una hora, llega el sargento que manda el pelotón y nos conduce a la Plaza Mayor. Una vez frente al Ayuntamiento, nos hacen formar. En ese mismo momento baja por las escaleras el nuevo Alcalde, quién al vernos comienza a insultarnos: “¡Ya están aquí los asesinos de la P.F.! Todos ellos se ponen a reír, mientras nos amenazan con las escopetas. Disparan, aunque no tiran a dar, ni los compañeros dicen nada.

Cuando se cansan, nos conducen a la Iglesia. Una vez dentro, nos meten en la Sacristía. Al entrar, vemos que hay muchos compañeros del pueblo de al lado, que ya llevan rato allí. Serían las nueve, cuando traen a mi primo y a otros dos compañeros del pueblo. Les acompañan unos civiles con mosquetones. Nada más vernos, la “chocan” con nosotros. Al poco rato, llaman a dos de los tres. Se estaban preparando para pegarles. Cuando salen, se les ve hechos una calamidad. Uno lleva la cara hinchada y llena de moratones. El otro sale con los labios en llagas, con el párpado con sangre y la cabeza con varias heridas. 

Al momento, los llaman otra vez. Y les vuelven a dar otra paliza. Salen con varias heridas en la cara y echando sangre por la boca. Apenas pueden respirar por la nariz. Entre varios compañeros, los cogemos y los acostamos en el suelo. Con ellos, pararon. Pero continuaron con otros compañeros del otro pueblo.

Día 28.  Siguieron los días de la semana, y siguieron los tormentos. Yo veía como molían a palos a los compañeros del pueblo vecino. ¡Aquello era la sinrazón del fascismo! Ya llegaron las compañeras de algunos de ellos, con unas pocas vendas para taponar las heridas.

Día 29. Salen algunos compañeros del otro pueblo. Son las once de la mañana. Sale el primer compañero nuestro, al lado del Comandante de la Plaza. A la media hora larga, vienen dos falangistas. Me llaman, y me llevan al Ayuntamiento. Y en medio de las habitaciones más pequeñas, me encuentro con el policía que había sido amigo mío de niño. Nos criamos juntos de pequeños. 

La primera palabra que me dijo fue: “¿Tienes ganas de verme?”. Yo le contesté que no me hacía falta para nada. Me respondió que el que tenía ganas de verme era él. Me dijo que tenía unos paquetes fuera y si yo conocía las firmas. Le dije que esas declaraciones eran mías, porque él era muy listo y se lo contaría a los policías de la Quinta Columna. Le dije que ellos estaban todos de acuerdo. Y esto se refería a las denuncias presentadas. No sé quién las entrega, pero la cuestión es que un día se presentan tres agentes de policía a que informemos sobre los policías del pueblo.

Yo informo al Secretario de la conducta de este individuo. Y a esto me refiero cuando hablo de la Quinta Columna. Me hace muchas preguntas, y no saca nada en claro. Me promete que, cuando salga de la cárcel, él me buscará trabajo. Le contesto, que trabajo nunca me ha faltado, aunque algunos se hayan portado mal. Me pregunta si sé algo del Comité. Le respondo que no. Entonces me pegan allí mismo. Y un fulano, manda llamar a varios falangistas, que hacen lo que él. 

Algún otro saca el fusil, y dice que me tirará en el momento que vuelva el fulano. A mi lado oigo más golpes. De repente, me dan más fuerte. Había otros igual que yo, pero se conformaron conmigo. Cuando se cansan, me llevan donde estaba antes. Pero los otros que se quedan, ya no salen de allí. Estaban medio muertos. A otros compañeros también los encierran aparte. 

Sobre las siete de la tarde, aparece un falangista para llevarse a mi primo. Le dijo que un fulano había confesado y tenían los nombres de algunos del pueblo. Sobre la una de la tarde, me llaman para seguirles. Yo ya sabía dónde. No por lo que dice el falangista que viene a por mí. Yo ya sé que no es cierto lo que han dicho de mí algunos del pueblo. Pero estoy tranquilo, a pesar de lo que pone en los papeles..

E.P.B.

(Prisión de Sagunto)

E.P.B.

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. Cronología del 1 al 30 de Abril de 1939:

  • Día 1: Franco anuncia que la guerra ha terminado. Último parte de guerra. Órdenes de los generales de la ocupación para reconstruir el suministro de alimentos, la recuperación de la agricultura y otros aspectos de la vida. Información mediante altavoces en las calles. La ciudad, dividida en seis sectores por la Policía de Ocupación. La Audiencia es ocupada por un coronel auditor con 86 tenientes que ocupan las funciones de los juzgados. Francisco Javier Planas de Tovar, nombrado primer gobernador civil de Valencia en el nuevo Régimen. Toma de posesión como alcalde de Joaquín Manglano Cucaló de Montull, barón de Cárcer y Llaurí.
  • Día 2: Domingo de Ramos. Primera misa en la Basílica de la Virgen. Normalización paulatina de la actividad religiosa en las parroquias, donde hay graves destrozos. Algunas están cerradas por amenaza de ruina. Juicio sumarísimo contra Loreto Apellániz y otros veinte agentes del SIM republicano, que son fusilados al amanecer del día 3. Entrega del Santo Cáliz de la Cena, que había sido escondido por una familia en la localidad de Carlet desde los primeros compases de la guerra. Comienza la recuperación de alhajas y otros bienes escondidos.
  • Día 5: Aumentan las raciones de pan en el racionamiento de víveres.
  • Día 8: Lo Rat Penat recupera la tradición de «Els Gloriosos» en el Sábado Santo. Regresa el arzobispo de Valencia, Prudencio Melo.
  • Día 9: Misas en el interior de la Lonja y en la plaza de la Virgen, dado el estado de los templos. En Cartagena aparecen numerosas cajas con obras de arte procedentes del Museo del Prado y de los museos de Valencia y Castellón.
  • Día 12: Toma de posesión de una comisión gestora nombrada por el Gobierno para el Ayuntamiento de Valencia.
  • Día 13: Misa de campaña en la Alameda. Imposición de condecoraciones a las tropas que habían tomado la ciudad.
  • Día 15: EL periódico «Las Provincias» vuelve a publicarse, tras la incautación. El diario «Avance» deja de publicarse y sale en su lugar el diario «Levante», de Falange y de las JONS.
  • Día 19: Fiesta de la Unificación. Telegrama de adhesión a Franco del jefe de Falange, Adolfo Rincón de Arellano.
  • Día 20: Primera corrida de toros tras la guerra, en homenaje al Ejército de Galicia que había tomado la ciudad. Lalanda, Bienvenida y Belmonte.
  • Día 22: Nombramientos universitarios. José María Zumalacárregui, nuevo rector.
  • Día 23: Misa de campaña en la Alameda, organizada por Falange. Primer partido de fútbol tras la Guerra, en Vallejo.
  • Día 30: Primera postulación de Auxilio Social. Durante todo el mes, y durante varios años, docenas de juicios sumarísimos, seguidos de penas de muerte o de cárcel, caracterizaron la dura represión de los vencedores contra los sindicalistas, las autoridades y los militares que habían defendido con la palabra o con las armas la legalidad de la República, la libertad y sus ideas políticas.

Memoria Histórica

La memoria histórica busca hacer presente la violencia socio-política que se superpuso y continuó al conflicto armado que conocemos como Guerra Civil, pese a que cada uno de los bandos contara con participación internacional, participación que fue más decisiva y notoria en el caso del ejército sublevado.

Este proceso de violencia socio-política supuso la ejecución sistemática de vulneraciones a los derechos humanos con la impunidad que permitía la acumulación del poder político y militar en las mismas manos, lo cual relegaba la posibilidad de un juicio o de un juicio justo a la nada.

La memoria histórica busca transmitir, ya no la versión de los vencedores, sino aproximarse a lo ocurrido en realidad a través de los ojos de los vencidos, de aquellos que sufrieron la represión de los victoriosos en el conflicto armado.

Esta búsqueda de memoria objetiva recibe diversas calificaciones que presentan variantes importantes:

Memoria colectiva:

Conjunto de visiones y sentimientos, comunes al término medio de los miembros de una sociedad, que permiten recordar de forma semejante acontecimientos socialmente relevantes, que dejan huella en la sociedad y favorecen la reafirmación de la identidad de una comunidad.

Memoria histórica: 

Concibe la memoria como un ejercicio político y jurídico, es decir, es un conjunto de iniciativas públicas y privadas para compartir socialmente el reconocimiento de un “pasado concreto y trágico”, que pretenden vincular a las víctimas de ese pasado más o menos reciente con la sociedad actual.

En el caso español la Ley 52/2007, conocida como Ley de Memoria Histórica, circunscribe este periodo a los acontecimientos ocurridos entre el estallido de la Guerra Civil (1936) y el fin de la dictadura franquista (1975).

Memoria democrática:

Busca el recuerdo y el reconocimiento de aquellos que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil y de los que lucharon contra la dictadura en defensa de los derechos y libertades democráticas; pero a la vez incluye también a los que hicieron posible la autonomía política de los valencianos, tanto en la Segunda República, como en la Transición iniciada en 1975. Se busca por tanto el tributo al pasado y potenciar la identidad de una sociedad, a la vez que se le dota de una herramienta para la defensa de la democracia

En el caso valenciano esta visión más amplia se recoge en la Ley 14/2017 de la Generalitat, que incluye  dentro de la memoria democrática de los valencianos el periodo inscrito entre la proclamación de la Segunda República Española (1931) y la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana (1982).

(Delegación de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia)

Publicado por H.D. Cooper

Avatar: escritor, creativo, publicista, pintor y bloguero. Nacionalidad: ciudadano de Ubertnia. Objetivo: generar realidad cada atemporal instante. Deseo: ofrecer amor y servicio a todos los seres vivientes. Frase: hoy es un gran día.

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