CaL: Carta V

Prisión Monasterio Santa María, 6 de Abril de 1939

Libertad de mi alma, hoy día 6 a las cuatro y media de la tarde de 1.939 del mes de abril, fue por primera vez nuestra separación, no para una temporada, sino para toda la vida.

Porque nuestra felicidad, durante el tiempo que construimos nuestro hogar, era tan grande que, esos que un día se llamaron los representantes de la justicia, fueron ellos los culpables de nuestra separación. Esos que se pasaban por el pueblo y que cuando llegaban a tu altura te hacían bajar la cara de vergüenza. Esos que han sido los primeros en abandonar el barco. Han sido los primeros en huir, mientras los huesos de los valientes, parias de la tierra, todavía yacen en las trincheras, pasto de las alimañas, sin que nadie les dé sepultura. Entre ellos puede que esté alguien cercano, pues no sé nada de mis hermanos ni de muchos de mis antiguos camaradas.

Que llegará un día, y no muy lejano, donde todo se sabrá e irán a pedirte clemencia y se arrodillarán para que les perdones. El pueblo les hará justicia. Y si no, nuestros hijos o nuestros nietos. Yo sé las calamidades que tú y tu madre estáis pasando, después de sufrir las desdichas de la guerra con las bombas y los bombardeos. Además de la falta de ayuda por parte de algunos malagradecidos, que ya no recuerdan que nos la jugamos para salvarles la vida. Las circunstancias siempre nos han impedido estar unidos. Apenas hemos podido disfrutar juntos. Y ahora que podemos hacerlo, ahora ha venido nuestra separación para siempre. Los motivos y consecuencias, querida Libertad, te los cuento a continuación.

El principio del final empezó acabada la batalla del Ebro, con el ejército popular diezmado. A partir de ese momento, todo fue una sucesión de desastres para la República. Desde diciembre pasado, el Ejército nacional avanzó victorioso por tierras catalanas, sin encontrar apenas una oposición armada militar o civil. La desmoralización y el agotamiento hizo presa en nuestra retaguardia. Las potencias europeas democráticas habían claudicado en la cumbre de Munich ante Hitler, convirtiendonos en un islote en el concierto internacional, sin ningún tipo de ayuda y forzados a desprendernos de las Brigadas Internacionales. En cambio Italia y Alemania siguieron apoyando a Franco impunemente con armamento, tropas, artillería y aviación, y hasta con buques de guerra.

La potencias democráticas, Francia y Gran Bretaña, acababan de reconocer oficialmente al Gobierno de Burgos. El resto de paises ya lo habían hecho o lo harían al poco tiempo. Negrín y la mayoría de los nuestros estábamos dispuestos a continuar la guerra. Dispuestos a parar el avance del ejército fascista (de los franquistas, moros, italianos..), mientras quedase una gota de sangre. Sabíamos que la línea XYZ, recién terminada, era un muro casi infranqueable para la defensa de Valencia. Su resistencia era el último bastión que le quedaba a la República. Pero, con la dimisión de Azaña y el golpe de estado de Casado, todo acabó.

El nuevo Consejo de Defensa empezó a prepararse para negociar una “paz honrosa, libre de venganzas y ensañamientos”, que pedía parte de la prensa más tibia. Creo que desde el principio fue su único objetivo. Pero Franco, como todos sabíamos, inmediatamete hizo saber que solo aceptaría una rendición sin condiciones. Sin Negrín, el desgobierno y el revanchismo empezó a adueñarse nuevamente de las calles. Lo que impulsó el quintacolumnismo y el cambio de chaqueta. El Partido Comunista terminó pasando a la clandestinidad y sus militantes acabaron siendo ajusticiados, perseguidos y encarcelados.

En nuestro acuartelamiento, algunos oficiales de carrera, que ya estaban negociando cambiar de bando, nos ordenaron salir a detener a algunos alcaldes o miembros del comité, pero nos negamos. Ningún compañero hizo caso, al revés, íbamos y les avisábamos para que huyeran o se escondieran. Los caminos estaban impracticables. Lo recuerdo porque nos nevó en marzo y no había leña para el hospital ni para las colonias infantiles, a causa de la última movilización que se llevó a todos los leñadores.

También recuerdo que a mediados de marzo el consejo municipal de la ciudad ya preparaba el fin de la guerra, devolviendo los aparatos de radio requisados y ordenando a los miles de refugiados limpiar las paredes públicas de carteles y letreros antifascistas. Los emboscados de la Quinta Columna empezaron a salir a la luz y a preparar lo que sería su “liberación”.

El comandante de intendencia, sin ningún escrúpulo, fue el primero en ponerse en contacto con los quintacolumnistas locales, para ultimar los detalles de la toma de control de la ciudad, donde estaba el principal centro de abastecimiento republicano CRIM, que nosotros custodiábamos. Acababa de empezar la detención de los “cabecillas rojos” y el registro de las sedes de las organizaciones obreras, principalmente las cenetistas, por miedo a que tuvieran almacenadas armas.

Hubo momentos de desgobierno y paralisis, nadie sabía bien lo que tenía que hacer. Las órdenes eran conrtradictorias. Para nosotros aquella “liberación” comenzó realmente el 28 de marzo a las diez de la mañana. Cuando todos los reaccionarios, brazo en alto y en perfecta formación, celebraron la victoria en la plaza mayor a los acordes del himno de la Falange y del himno nacional franquista. Al mismo tiempo que se izaba la bandera del ejército vencedor.

Nosotros, los pocos que quedabamos, nos despedimos con recios abrazos y con la mirada séria y en lo alto, para impedir que se nos viera alguna lágrima de desesperación. Solo quedaba volver cada uno a su lugar de origen, desconocedores de nuestro futuro y el de nuestras familias. Unos pensando en recoger a los suyos y dirigirse a uno de los puertos (Alicante, Gandía o Cartagena), donde todavía salían barcos para Orán o, si tenían más suerte, para América.

Otros pensábamos que teníamos la conciencia tranquila y las manos limpias, y sólo deseábamos volver a abrazar a nuestras familias a la espera de lo que tuvieran a bien hacernos los vencedores. Todos nos tem´íamos lo peor, las represalias y las venganzas de los propios vecinos o adversarios, que aprovecharían la ocasi´on para saldar cuentas y apropiarse de todo lo ajeno, incluída la vida. Por mi parte, nunca dudé que mi lugar estaba en mi hogar y en el pueblo que me vió nacer, junto con mi mujer, mi hija y todos los míos.

En el largo regreso siempre nos acompañó el recuerdo de todos nuestros compañeros caídos. Dado que algunos éramos heridos o lisiados de los cientos de batallas libradas por el Ejército de Levante, contábamos y revivíamos pasajes de la sangrienta Batalla de Teruel en los cerros turolenses, o de la mismísima Batalla del Ebro. Siempre había algún que otro miliciano de la famosa 11ª división de Lister, o de la 46ª división de El Campesino, e incluso había un saguntino superviviente de la Columna de Hierro, rebautizada como la 83ª Brigada Mixta del Ejercito Popular Republicano. Todos deseosos de recordar antiguas anecdotas e increíbles azañas.

Poco a poco se fue imponiendo el silencio y la mirada perdida. Terminaba una contienda que empezó como una revolución libertadora del pueblo contra las clases dominantes, la monarquía y el fascismo, y acabó siendo una guerra cruel y desgarradora entre dos Españas. El resultado acababa de escribirse para la historia y nosotros iniciabamos el camino de vuelta sabiendo que éramos el bando perdedor. Las consecuencias, como bien sabes Libertad, llegaron muy pronto.

E.P.B.

(Prisión del Monasterio de Santa María)

P.D: Libertad, aunque nos separen, siempre te llevaré en mi corazón

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. Cronología del 1 al 29 de Marzo de 1939:

  • Día 5: Golpe anticomunista del coronel Casado, en Madrid. Sublevación contra el Gobierno de Negrín. Se inicia una dura contienda con los comunistas que dura hasta el día 12 de marzo. Discurso radiado de Besteiro. En Madrid se constituye el Consejo Nacional de Defensa presidido por el general Casado e integrado por Julián Besteiro, Wenceslao Carrillo, Miguel San Andrés, Eduardo Val y Manuel González Marín. Casado trata de negociar con Franco sin obtener eco. El domingo se reúne el Gobierno de la República en la “Posición Yuste”, de El Poblet, en Monóvar.
  • Día 6: El general Miaja, elegido presidente del Consejo Nacional. Es el 27º gobierno de la República y séptimo de la Guerra. La escuadra republicana se refugia en el puerto de Bizerta. El carguero «Castillo de Olite», de bandera nacionalista, hundido por las baterías de costa ante Cartagena. Mueren 1.500 personas. El presidente del Gobierno, Juan Negrín, deja España a bordo de un avión desde el aeródromo de El Fondó, Monovar. Llegará a Paris, vía Toulouse. Salida de España de los principales asesores soviéticos y de los dirigentes comunistas. Pasionaria, Rafael Alberti, Líster, evacuados. El puerto de Valencia es bombardeado en tres ocasiones consecutivas, por la tarde.
  • Día 7: Crisis FAI-comunistas. Pequeño enfrentamiento en la ciudad, en Tránsitos- calle de Sagunto. Los comunistas, expulsados del Ayuntamiento en la sesión del día 12 de marzo.
  • Día 8: Duros combates en las inmediaciones de Madrid por el control de la capital. Siguen los enfrentamientos internos entre sublevados de Casado y comunistas, que cesarán el día 10.
  • Día 9: Alocución de Segismundo Casado al pueblo de Madrid, por radio. El Frente Popular de Valencia presta adhesión al Consejo de Defensa Nacional. El Ayuntamiento se demora, en espera del regreso del alcalde, Domingo Torres, retenido en Marsella a su regreso de Nueva York.
  • Día 10: Mensaje del papa Pío XII a Franco bendiciendo a la España nacional, antes de su coronación como Pontífice.
  • Día 14: Bombardeo de la ciudad de Valencia. 10 muertos y 25 heridos.
  • Día 15: Franco rechaza un acuerdo de paz: solo aceptará una rendición sin condiciones.
  • Día 16: Mensaje del coronel Casado, por radio, ofreciendo un acuerdo de paz.
  • Día 17: Supresión del uso de la estrella roja de cinco puntas en el uniforme militar republicano.
  • Día 20: Casado reconoce en un mensaje la victoria de las tropas nacionales y propone un acuerdo ajustado a los convenios internacionales.
  • Día 20, 21, 22: Tres últimos bombardeos del área portuaria de Valencia.
  • Día 23: Negociaciones de la rendición, en Burgos. Condiciones de Franco: el 25 se rendirán todos los aviones de la República, aterrizando en aeropuertos nacionales. El 27 lo hará el resto de los Ejércitos. El día 24, la República pide más tiempo y Franco lo deniega.
  • Día 25: El Consejo Nacional de Defensa acepta las condiciones de Franco. Pide garantías por escrito sobre medidas de gracia, que Franco rechaza. Tensa espera de la opinión pública, en Valencia. Los medios recomiendan calma mientras se intenta negociar la paz. Las negociaciones se cortan definitivamente el día 25.
  • Día 26: Comienza el avance de las tropas nacionales en todos los frentes restantes para conseguir la rendición de Ejército republicano. Última reunión del Consejo de Defensa en Madrid. Miaja ha viajado a Valencia. Comienza el éxodo de republicanos en los puertos de Valencia y Alicante.
  • Día 27: La prensa de Valencia difunde la noticia del fracaso de las negociaciones para una “paz digna y honrosa”
  • Día 28 a.m: Desmoronamiento de la República y su Ejército. Rendición oficial y toma de Madrid por las tropas nacionalistas. Emisiones de Radio Nacional en Madrid. Segismundo Casado sale desde el puerto de Gandía a bordo del buque “Galatea”. Se publica en Valencia el último número de los diarios editados en la España republicana: es “La Correspondencia de Valencia”, dependiente de la UGT. El general Casado, en Valencia, camino del exilio.
  • Día 28 p.m: Por la tarde, primeras tropas invasoras en la ciudad; se inician las emisiones de radio franquistas, en Unión Radio Valencia.
  • Día 29: Fin de las hostilidades. Julián Besteiro, detenido en Madrid. Un avión sobrevuela Valencia y arroja octavillas de propaganda franquista. Empiezan a aparecer banderas nacionales en los balcones. Gran operación de transformación de símbolos públicos y vestimenta de los ciudadanos.
  • Día 30: Entrada de los nacionalistas en la ciudad de Valencia. Concentración en la Alameda, desfile por las calles de la Paz y San Vicente y ante el Ayuntamiento. Se publica el primer número del diario “Avance”, en los talleres de “El Mercantil Valenciano”. Edita la 3ª compañía de Radiodifusión y Propaganda, recién llegada con los franquistas. Primeras normas militares de represión contra militares republicanos. Cae Alicante, la última ciudad que se mantuvo fiel a la República. Embarque masivo en el puerto. Terribles momentos de los que cientos de personas no pueden embarcar a falta de buques. El Gobierno británico prohíbe que sus buques entren en puertos a recoger refugiados. Control de todo el país por las tropas franquistas.
  • Día 31: Primera misa en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, llamada del Caudillo, sobre un altar improvisado. Asisten los generales Aranda, Alonso y Martín Orgaz. Control definitivo de Alicante por tropas italianas. Se rinde la guarnición republicana. Millares de personas concentradas en campos de presos.

Publicado por H.D. Cooper

Avatar: escritor, creativo, publicista, pintor y bloguero. Nacionalidad: ciudadano de Ubertnia. Objetivo: generar realidad cada atemporal instante. Deseo: ofrecer amor y servicio a todos los seres vivientes. Frase: hoy es un gran día.

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