La noche oscura del alma

Me sabe a real. No es parte del sueño en el que estoy inmerso. Al principio, no te creo. Siento como se cae el velo. Al mismo tiempo, inesperado, recibo de tí algo parecido a un duro puñetazo en pleno estómago. Por un instante, me quedo sin aire. Mientras me asfixio intento comprender el motivo de todo esto. Racionalizar el vacío que me rodea. Nada. Oscuridad. No doy crédito a este agujero en el tiempo. He pasado de la realidad más precisa a la pura inexistencia. Se han desconectado todas las defensas, caido los escudos y soltado las máscaras. Estoy, por primera vez, ante la más profunda indefensión, dentro de un foso oscuro y silencioso. Sólo. Lo primero que percibo es el sabor amargo de la decepción.

Quiero reponerme, mantenerme firme, pero mi cuerpo no responde. He quedado reducido a una sombra dentro de un pozo negro. Nuevamente percibo, removiendo la herida y a traición, un angustiante abandono que no estaba previsto. Soy consciente de la soledad que me rodea y me tiene preso, como una pesada cadena amarrada en el fondo de un abismo. Como un ángel caído. Sin esperanza. Sólo fuego e ira. Injusticia. No más reglas que cumplir. Ni negociaciones que mantener. La paz ha dejado de ser verdad para transmutarse en comodidad. Me he dado cuenta a tiempo. Me desvisto, arrancándome la piel de la razón, para volver a la senda del lobo.

He experimentado una noche oscura del alma, tan necesaria como imprescindible, para despojarme de la venda y ver. Absorver la claridad del día y reflejar su luz en la noche. Vaciar la personalidad caduca y acomodada a las reglas del ego. Como convencionalismos negociados a modo de religión con mi espejo. La sinrazón de las garrapatas que chupan la sangre escondidas detrás del orgullo y la vanidad. Para ascender a la luz de la espiritualidad y liberar la conciencia. Superar las dificultades y agradecer los ratos felices, porque ambos forman parte de la vida. Con el propósito ferviente, aquí y ahora (lo único real), de seguir amando y viviendo. Sin desperdiciar el instante ni el hoy. Con vocación de servicio a todos los seres vivientes. Incluído tú. Salvo que ya nunca será lo mismo.

Publicado por H.D. Cooper

Avatar: escritor, creativo, publicista, pintor y bloguero. Nacionalidad: ciudadano de Ubertnia. Objetivo: generar realidad cada atemporal instante. Deseo: ofrecer amor y servicio a todos los seres vivientes. Frase: hoy es un gran día.

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